segunda-feira, 1 de janeiro de 2018

Li Po....(701 - 762)

https://www.youtube.com/watch?v=0r_alt1ySp0

Li Bai (chino: 李白, pinyin: Lǐ Bái, Wade-GilesLi Pai) (701-762) fue un poeta chino considerado el mayor poeta romántico de la dinastía Tang. El carácter 白, pronunciado bái en mandarínmoderno, tenía en el pasado una pronunciación alternativa , motivo por el cual su nombre se transcribía antiguamente como Li Po, representación según el sistema Wade-Giles de esta pronunciación obsoleta.
Conocido como el poeta inmortal, se encuentra entre los más respetados poetas de la historia de la literatura china. Aproximadamente nueve cientos poemas suyos subsisten en la actualidad. El mundo occidental introdujo los trabajos de Li Bai a través de muy liberales traducciones de versiones en japonés de sus poemas, realizadas por Ezra Pound. Li Bai es mejor conocido por su imaginación extravagante y las imágenes taoístas vertidas en su poesía, a la vez que por su gran amor a la bebida. Al igual que Du Fu, Li Bai pasó gran parte de su vida viajando, situación que se pudo permitir gracias a su relajada situación económica. Se dice que se murió ahogado en el río Yangzi, habiendo caído de su bote al intentar abrazar el reflejo de la luna, estando bajo los efectos del alcohol.
con fervor de luna e vino....
lucidor

sábado, 30 de dezembro de 2017

Del genial Angel Zapata

A SIMPLE VISTA, DETECTA UNA EROSIÓN EXTRAORDINARIA

Un llanto en hilachas sale por todas las chimeneas, le hacemos descender sirviéndonos de espejos, le tomamos el pulso, tiene un pulso normal. “Se cansará, antes o después se cansará”, dice la gente de corazón duro. Pero no, no se cansa, más bien sucede lo contrario. El llanto trepa por las fachadas, envenena el azúcar de las despensas, al final recurrimos a la máquina de empaquetar ojos de vidrio y no hay forma: no puede con él.

El tiempo pasa. Poco a poco se obliga a los niños a llorar desde más dentro. “Desde mucho más dentro”, les decimos.

(Y luego, en voz muy baja: “así, así”…).

De manera que el llanto, un día, no desiste del todo pero reagrupa sus hilachas, se vuelve elástico, somero, es un llanto que por fin se nos parece, un guijarro lo bastante plano rebotaría por su superficie.

Y rebota.

Es así como ocurre. Las chimeneas se derrumban. La altura deja de latir. El guijarro rebota. Luego se hunde. Y en el instante en el que toca fondo, la Tierra se cubre de helechos.

Ya está, ya hay millones de helechos.

Y de no haberlos, el desenlace cambiaría poco.

Siempre es lo mismo: no imaginamos la aspereza, para qué. A las rocas que de un modo inevitable se adhieren al cuerpo les damos nombres de ciudades, las aplacamos, decimos: “la roca Atalaya”, “la roca Puerto”… Pero esto lo hacemos maquinalmente, lo hacemos sin pensar: si un día se tratara de pensar no haríamos nada.

(Cuento perteneciente al libro Materia oscura, de Ángel Zapata, Editorial Páginas de Espuma)

sexta-feira, 29 de dezembro de 2017

Angel Zapata, Madrid 1961- Maestro de Narración...Revolucionario e compañero...

Para mí el cuento arranca siempre de una primera frase. Y luego avanza a partir de ella, sin la menor idea del lugar en que pueda desembocar. No concibo otro modo de escribir que esta marcha de descubrimiento. La escritura ha de suceder, ha de ser tiempo inscrito; y el tiempo es novedad radical. Por lo que respecta a los dos narradores de Días de sol…, yo diría que hay un único punto de vista fuertemente digresivo articulado sobre dos focalizaciones; si bien el discurso se ve entreverado constantemente por las voces de la multitud, los titulares de los periódicos, diálogos, un sueño incluso… Como antes te decía, buscaba muy adrede cierto efecto de videoclip: una representación troceada y sincrónica, una papilla de imágenes, ese continuo galimatías insensato con el que el Espectáculo capitalista encubre día a día la realidad de la explotación, la dominación y el crimen.

terça-feira, 26 de dezembro de 2017

Hannah Arendt (1906 - 1975)

No tuvo ninguna necesidad de "cerrar sus oidos a la voz de la conciencia" debido a que la conciencia hablaba con la voz respetable, con la voz respetable de la sociedad que le rodeaba....
Hanaah Arendt


domingo, 17 de dezembro de 2017

Juan Blanco, filosofo e maestro de escritores...

Juan Blanco (Sevilla, 1928/ es, sin duda, el último griego vivo. Griego en el sentido germinativo en que lo fueron los presocráticos y Aristóteles. Su vida es una prolongación natural del hecho de leer, vale decir de escuchar; de ahl que su asentamiento vital. su lugar en el tiempo, esté regido por la conversación, por el hecho inapresable de hablar; no tiene limites, por tanto, y escapa a las categorias de la realidad. Es imposible imaginar a Juan Blanco sin algún interlocutor; sin embargo, como Sócrates, evita la vida pública, y su regimen es una existencia determinada por la función lógica de las palabras. Pero este formidable pedagogo sin normas ni leyes, este ágrafo con vocación de texto, alto, casi gigantesco, de andares lentos, fumador incansable, a quien el humo le recubre de irrealidad, reclina siempre su noble cabeza, digna de un personaje de saga islandesa, y en su compañia, al lado de su palabra, se siente la inminencia de un orden que hace más habitable el mundo y que otorga a quien le escucha la dignidad de estar vivo, más que por los pulsos de la sangre, por la pulsi6n del habla. Juan Blanco es un sabio, en el sentido lato, y también sublime, del término; alguien que lo sabe todo, cuyas respuestas no son nunca consignas, sino el acceso a una mejora de la condición humana. lo ha leido todo, pero siempre vuelve a Aristóteles, a la ciudad de Atenas, a aquellas calles que originaron el milagro griego y toda la cultura de Occidente.
l.

sábado, 16 de dezembro de 2017

Miguel Hernandez (1910 -1942)




Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como el muchachón de Orihuela cuya estatua se levantará algún día entre los azahares de su dormida tierra. No tenía Miguel la luz cenital del Sur como los poetas rectilíneos de Andalucía sino una luz de tierra, de mañana pedregosa, luz espesa de panal despertando. Con esta materia dura como el oro, viva como la sangre, trazó su poesía duradera. ¡Y éste fue el hombre que aquel momento de España desterró a la sombra! ¡Nos toca ahora y siempre sacarlo de su cárcel mortal, iluminarlo con su valentía y su martirio, enseñarlo como ejemplo de corazón purísimo! ¡Darle la luz! ¡Dársela a golpes de recuerdo, a paletadas de claridad que lo revelen, arcángel de una gloria terrestre que cayó en la noche armado con la espada de la luz!

una poesía de Lisel Mueller

Nombrar a los animales




Max Ernst Pietschmann


Hasta que llamó caballo
                                            al caballo,
los cascos no dejaban rastro sobre la tierra,
las crines no se habían inventado,
la gracia y la rapidez no iban unidas en matrimonio.

Hasta que llamó vaca
                                      a la vaca,
nadie durmió de pie,
nadie miró a través de unos ojos opacos,
y la comida se masticaba una vez sola.

Recién después de que llamó pez 
                                                             al pez,
la luz le puso a la piel
aceite amarillo y plata,
revelándose bailarina
y campeona mundial de salto,

así 
tuvo que llamar amor
                                        a la mujer,
antes de poner el conocimiento
de quién era, con sus manos chiquitas.

terça-feira, 29 de agosto de 2017

Espantapájaros de Oliverio Girondo


No se me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de soportarles
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible

- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar.
Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase,
tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos?

¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo
y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina,
volaba del comedor a la despensa.
Volando me preparaba el baño, la camisa.
Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando,
de algún paseo por los alrededores!
Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado.
"¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos,
ya me abrazaba con sus piernas de pluma,
para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia
que nos aproximaba al paraíso;
durante horas enteras nos anidábamos en una nube,
como dos ángeles, y de repente,
en tirabuzón, en hoja muerta,
el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera...,
aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas!
¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes...
la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer una mujer etérea,
¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre?

¿Verdad que no hay diferencia sustancial
entre vivir con una vaca o con una mujer
que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender
la seducción de una mujer pedestre,
y por más empeño que ponga en concebirlo,
no me es posible ni tan siquiera imaginar
que pueda hacerse el amor más que volando.

sábado, 15 de julho de 2017

Yasutani Kawabata

                        (Osaka, 1899 - Zushi, 1972) Escritor japonés que obtuvo el premio Nobel de Literatura en 1968 por su "pericia narrativa, capaz de expresar la idiosincracia japonesa con enorme sensibilidad". Fue sobre todo un refinado transmisor de atmósferas y emociones, que plasmó con un lenguaje de singular belleza lírica. Sus temas intimistas, a menudo amorosos, son exploraciones de la soledad y de las delicadas relaciones del individuo con los otros y con la naturaleza.
Tuvo una infancia trágica, signada por la sucesiva muerte de sus familiares más próximos. Completamente solo en el mundo a partir de los quince años, "niño sin familia ni hogar", como se autodefinía, completó su educación en un internado y luego en la universidad imperial de Tokio, donde se licenció. Su temprana pasión literaria lo llevó a participar en grupos de vanguardia como el de los neosensacionistas, que oponían el lirismo y el impresionismo al realismo social de los escritores proletarios, y fue un activo impulsor de movimientos y revistas.

En 1925 publicó Diario íntimo de mi decimosexto cumpleaños, género muy frecuentado por los autores japoneses, pero su estilo cobró verdadera personalidad y madurez en los relatos de La bailarina de Izu (1926). Kawabata, cuya sensibilidad le permitía meterse como nadie en la piel de sus personajes femeninos; cultivó un tipo de novela breve, casi en miniatura, desgarrada y episódica. Su obra cumbre es quizá País de nieve (1937), que narra la relación entre una geisha que ha perdido la juventud y un insensible hombre de negocios tokiota.



Entre los títulos destacados de su producción figuran asimismo Mil grullas (1951), El sonido de la montaña (1954), donde intenta recuperar parte de los valores desplazados ante la irrupción de la cultura norteamericana, El lago (1955), La casa de las bellas durmientes (1961), Kyoto (1962), y Lo bello y lo triste (1965); hacia el final de su carrera se centró casi exclusivamente en la ensayística y la crítica literaria.

Fue presidente del PEN Club japonés durante cuatro años y en 1959 le otorgaron en Frankfurt la medalla de Goethe. El 16 de abril de 1972, enfermo y deprimido, dolido sin duda por la muerte de su amigo Y. Mishima, que lo había definido como un "viajero perpetuo", Kawabata se suicidó en un pequeño apartamento a orillas del mar. Ese mismo año se publicaría póstumamente la biografía ficticia El maestro de Go

sexta-feira, 14 de julho de 2017

un poema maravilloso de Pablo Neruda

XX
A Grande Alegria

A sombra que indaguei já não me pertence.
Eu tenho a alegria duradoura do mastro,
a herança dos bosques, o vento do caminho
e um dia decidido sob a luz terrestre.

Não escrevo para que outros livros me aprisionem,
nem para encarniçados aprendizes de lírio,
mas para singelos habitantes que pedem
água e lua, elementos da ordem imutável,
escolas, pão e vinho, guitarras e ferramentas.

Escrevo para o povo ainda que ele não possa
ler a minha poesia com seus olhos rurais.
Virá o instante em que uma linha, a aragem
que removeu a minha vida, chegará aos seus ouvidos,
então o labrego levantará os olhos,
o mineiro sorrirá quebrando pedras,
o caldeireiro limpará a fronte,
o pescador verá melhor o brilho
dum peixe que palpitando lhe queimará as mãos,
o mecânico, limpo, recém-lavado, cheio
do aroma do sabão, olhará meus poemas,
e talvez eles dirão: “Foi um camarada”.

Isso é bastante, essa é a coroa que quero.

Quero que à saída da fábrica e das minas
esteja a minha poesia aderida à terra,
ao ar, à vitória do homem maltratado.
Quero que um jovem ache na dureza
que construí, com lentidão e com metais,
como uma caixa, abrindo-a, cara a cara, a vida,
e afundando a alma toque as rajadas que fizeram
minha alegria, na altura tempestuosa.

----------------------------------------------------------------

XX
La Gran Alegría

La sombra que indagué ya no me pertenece.
Yo tengo la alegría duradera del mástil,
la herencia de los bosques, el viento del camino
y un día decidido bajo la luz terrestre.
No escribo para que otros libros me aprisionen
ni para encarnizados aprendices de lirio,
sino para sencillos habitantes que piden
agua y luna, elementos del orden inmutable,
escuelas, pan y vino, guitarras y herramientas.

 Escribo para el pueblo aunque no pueda
 leer mi poesía con sus ovos rurales.
 Vendrá el instante en que una línea, el aire
 que removió mi vida, llegará a sus orejas,
 y entonces el labriego levantará los ojos,
 el minero sonreirá rompiendo piedras,
 el palanquero se limpiará la frente,
 el pescador verá mejor el brillo
 de un pez que palpitando le quemará las manos,
 el mecánico, limpio, recién lavado, lleno
 de aroma de jabón mirará mis poemas,
 y ellos dirán tal vez: «Fue un camarada.»

 Eso es bastante, ésa es la corona que quiero.

Quiero que a la salida de fábricas y minas
esté mi poesía adherida a la tierra,al aire,
a la victoria del hombre maltratado.
Quiero que un joven halle en la dureza
que construí, con lentitud y con metales,
como una caja, abriéndola, cara a cara, la vida,
y hundiendo el alma toque las ráfagas que hicieron
mi alegría, en la altura tempestuosa.