terça-feira, 26 de dezembro de 2017

Hannah Arendt (1906 - 1975)

No tuvo ninguna necesidad de "cerrar sus oidos a la voz de la conciencia" debido a que la conciencia hablaba con la voz respetable, con la voz respetable de la sociedad que le rodeaba....
Hanaah Arendt


domingo, 17 de dezembro de 2017

Juan Blanco, filosofo e maestro de escritores...

Juan Blanco (Sevilla, 1928/ es, sin duda, el último griego vivo. Griego en el sentido germinativo en que lo fueron los presocráticos y Aristóteles. Su vida es una prolongación natural del hecho de leer, vale decir de escuchar; de ahl que su asentamiento vital. su lugar en el tiempo, esté regido por la conversación, por el hecho inapresable de hablar; no tiene limites, por tanto, y escapa a las categorias de la realidad. Es imposible imaginar a Juan Blanco sin algún interlocutor; sin embargo, como Sócrates, evita la vida pública, y su regimen es una existencia determinada por la función lógica de las palabras. Pero este formidable pedagogo sin normas ni leyes, este ágrafo con vocación de texto, alto, casi gigantesco, de andares lentos, fumador incansable, a quien el humo le recubre de irrealidad, reclina siempre su noble cabeza, digna de un personaje de saga islandesa, y en su compañia, al lado de su palabra, se siente la inminencia de un orden que hace más habitable el mundo y que otorga a quien le escucha la dignidad de estar vivo, más que por los pulsos de la sangre, por la pulsi6n del habla. Juan Blanco es un sabio, en el sentido lato, y también sublime, del término; alguien que lo sabe todo, cuyas respuestas no son nunca consignas, sino el acceso a una mejora de la condición humana. lo ha leido todo, pero siempre vuelve a Aristóteles, a la ciudad de Atenas, a aquellas calles que originaron el milagro griego y toda la cultura de Occidente.
l.

sábado, 16 de dezembro de 2017

Miguel Hernandez (1910 -1942)




Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como el muchachón de Orihuela cuya estatua se levantará algún día entre los azahares de su dormida tierra. No tenía Miguel la luz cenital del Sur como los poetas rectilíneos de Andalucía sino una luz de tierra, de mañana pedregosa, luz espesa de panal despertando. Con esta materia dura como el oro, viva como la sangre, trazó su poesía duradera. ¡Y éste fue el hombre que aquel momento de España desterró a la sombra! ¡Nos toca ahora y siempre sacarlo de su cárcel mortal, iluminarlo con su valentía y su martirio, enseñarlo como ejemplo de corazón purísimo! ¡Darle la luz! ¡Dársela a golpes de recuerdo, a paletadas de claridad que lo revelen, arcángel de una gloria terrestre que cayó en la noche armado con la espada de la luz!

una poesía de Lisel Mueller

Nombrar a los animales




Max Ernst Pietschmann


Hasta que llamó caballo
                                            al caballo,
los cascos no dejaban rastro sobre la tierra,
las crines no se habían inventado,
la gracia y la rapidez no iban unidas en matrimonio.

Hasta que llamó vaca
                                      a la vaca,
nadie durmió de pie,
nadie miró a través de unos ojos opacos,
y la comida se masticaba una vez sola.

Recién después de que llamó pez 
                                                             al pez,
la luz le puso a la piel
aceite amarillo y plata,
revelándose bailarina
y campeona mundial de salto,

así 
tuvo que llamar amor
                                        a la mujer,
antes de poner el conocimiento
de quién era, con sus manos chiquitas.

terça-feira, 29 de agosto de 2017

Espantapájaros de Oliverio Girondo


No se me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de soportarles
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible

- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar.
Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase,
tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos?

¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo
y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina,
volaba del comedor a la despensa.
Volando me preparaba el baño, la camisa.
Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando,
de algún paseo por los alrededores!
Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado.
"¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos,
ya me abrazaba con sus piernas de pluma,
para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia
que nos aproximaba al paraíso;
durante horas enteras nos anidábamos en una nube,
como dos ángeles, y de repente,
en tirabuzón, en hoja muerta,
el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera...,
aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas!
¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes...
la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer una mujer etérea,
¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre?

¿Verdad que no hay diferencia sustancial
entre vivir con una vaca o con una mujer
que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender
la seducción de una mujer pedestre,
y por más empeño que ponga en concebirlo,
no me es posible ni tan siquiera imaginar
que pueda hacerse el amor más que volando.

sábado, 15 de julho de 2017

Yasutani Kawabata

                        (Osaka, 1899 - Zushi, 1972) Escritor japonés que obtuvo el premio Nobel de Literatura en 1968 por su "pericia narrativa, capaz de expresar la idiosincracia japonesa con enorme sensibilidad". Fue sobre todo un refinado transmisor de atmósferas y emociones, que plasmó con un lenguaje de singular belleza lírica. Sus temas intimistas, a menudo amorosos, son exploraciones de la soledad y de las delicadas relaciones del individuo con los otros y con la naturaleza.
Tuvo una infancia trágica, signada por la sucesiva muerte de sus familiares más próximos. Completamente solo en el mundo a partir de los quince años, "niño sin familia ni hogar", como se autodefinía, completó su educación en un internado y luego en la universidad imperial de Tokio, donde se licenció. Su temprana pasión literaria lo llevó a participar en grupos de vanguardia como el de los neosensacionistas, que oponían el lirismo y el impresionismo al realismo social de los escritores proletarios, y fue un activo impulsor de movimientos y revistas.

En 1925 publicó Diario íntimo de mi decimosexto cumpleaños, género muy frecuentado por los autores japoneses, pero su estilo cobró verdadera personalidad y madurez en los relatos de La bailarina de Izu (1926). Kawabata, cuya sensibilidad le permitía meterse como nadie en la piel de sus personajes femeninos; cultivó un tipo de novela breve, casi en miniatura, desgarrada y episódica. Su obra cumbre es quizá País de nieve (1937), que narra la relación entre una geisha que ha perdido la juventud y un insensible hombre de negocios tokiota.



Entre los títulos destacados de su producción figuran asimismo Mil grullas (1951), El sonido de la montaña (1954), donde intenta recuperar parte de los valores desplazados ante la irrupción de la cultura norteamericana, El lago (1955), La casa de las bellas durmientes (1961), Kyoto (1962), y Lo bello y lo triste (1965); hacia el final de su carrera se centró casi exclusivamente en la ensayística y la crítica literaria.

Fue presidente del PEN Club japonés durante cuatro años y en 1959 le otorgaron en Frankfurt la medalla de Goethe. El 16 de abril de 1972, enfermo y deprimido, dolido sin duda por la muerte de su amigo Y. Mishima, que lo había definido como un "viajero perpetuo", Kawabata se suicidó en un pequeño apartamento a orillas del mar. Ese mismo año se publicaría póstumamente la biografía ficticia El maestro de Go

sexta-feira, 14 de julho de 2017

un poema maravilloso de Pablo Neruda

XX
A Grande Alegria

A sombra que indaguei já não me pertence.
Eu tenho a alegria duradoura do mastro,
a herança dos bosques, o vento do caminho
e um dia decidido sob a luz terrestre.

Não escrevo para que outros livros me aprisionem,
nem para encarniçados aprendizes de lírio,
mas para singelos habitantes que pedem
água e lua, elementos da ordem imutável,
escolas, pão e vinho, guitarras e ferramentas.

Escrevo para o povo ainda que ele não possa
ler a minha poesia com seus olhos rurais.
Virá o instante em que uma linha, a aragem
que removeu a minha vida, chegará aos seus ouvidos,
então o labrego levantará os olhos,
o mineiro sorrirá quebrando pedras,
o caldeireiro limpará a fronte,
o pescador verá melhor o brilho
dum peixe que palpitando lhe queimará as mãos,
o mecânico, limpo, recém-lavado, cheio
do aroma do sabão, olhará meus poemas,
e talvez eles dirão: “Foi um camarada”.

Isso é bastante, essa é a coroa que quero.

Quero que à saída da fábrica e das minas
esteja a minha poesia aderida à terra,
ao ar, à vitória do homem maltratado.
Quero que um jovem ache na dureza
que construí, com lentidão e com metais,
como uma caixa, abrindo-a, cara a cara, a vida,
e afundando a alma toque as rajadas que fizeram
minha alegria, na altura tempestuosa.

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XX
La Gran Alegría

La sombra que indagué ya no me pertenece.
Yo tengo la alegría duradera del mástil,
la herencia de los bosques, el viento del camino
y un día decidido bajo la luz terrestre.
No escribo para que otros libros me aprisionen
ni para encarnizados aprendices de lirio,
sino para sencillos habitantes que piden
agua y luna, elementos del orden inmutable,
escuelas, pan y vino, guitarras y herramientas.

 Escribo para el pueblo aunque no pueda
 leer mi poesía con sus ovos rurales.
 Vendrá el instante en que una línea, el aire
 que removió mi vida, llegará a sus orejas,
 y entonces el labriego levantará los ojos,
 el minero sonreirá rompiendo piedras,
 el palanquero se limpiará la frente,
 el pescador verá mejor el brillo
 de un pez que palpitando le quemará las manos,
 el mecánico, limpio, recién lavado, lleno
 de aroma de jabón mirará mis poemas,
 y ellos dirán tal vez: «Fue un camarada.»

 Eso es bastante, ésa es la corona que quiero.

Quiero que a la salida de fábricas y minas
esté mi poesía adherida a la tierra,al aire,
a la victoria del hombre maltratado.
Quiero que un joven halle en la dureza
que construí, con lentitud y con metales,
como una caja, abriéndola, cara a cara, la vida,
y hundiendo el alma toque las ráfagas que hicieron
mi alegría, en la altura tempestuosa.

terça-feira, 11 de julho de 2017

Vicente Huidobro, Chile

 ARTE POÉTICA

     Que el verso sea como una llave
Que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando;
Cuanto miren los ojos creado sea,
Y el alma del oyente quede temblando.

     Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
El adjetivo, cuando no da vida, mata.

     Estamos en el ciclo de los nervios.
El músculo cuelga,
Como recuerdo, en los museos;
Mas no por eso tenemos menos fuerza:
El vigor verdadero
Reside en la cabeza.

     Por qué cantáis la rosa, ¡oh Poetas!
Hacedla florecer en el poema ;

Sólo para nosotros
Viven todas las cosas bajo el Sol.

     El Poeta es un pequeño Dios.



De El espejo de Agua, 1916

domingo, 25 de junho de 2017

Luis Luna

Luis Luna nació en Madrid en 1975. Es poeta y artista visual. Asimismo, es doctor en Filología Románica, licenciado en Filología Hispánica y DEA en la misma especialidad. Es editor de la colección de poesía Fragmentaria, de Amargord Ediciones, y forma parte del consejo de redacción de la revista Heterogénea. 


La palabra abandono
como un pájaro oscuro
posado sobre nieve y bajo la tormenta.


La palabra abandono. Su intemperie.

sexta-feira, 9 de junho de 2017