terça-feira, 23 de junho de 2020

Hector Viel Temperley

EL NADADOR
Soy el nadador, Señor, soy el hombre que nada.
Soy el hombre que quiere ser aguada
para beber tus lluvias
con la piel de su pecho.
Soy el nadador, Señor, bota sin pierna bajo el cielo
para tus lluvias mansas,
para tus fuertes lluvias,
para todas tus aguas.
Las aguas como lonjas de una piel infinita,
las aguas libres y las de los lagos,
que no son más que cielos arrastrados
por tus caídos ángeles.
Soy el nadador, Señor, soy el hombre que nada.
Tuyo es mi cuerpo, que hasta en las más bajas
aguas de los arroyos
se sostiene vibrante,
como en medio del aire.
Mi cuerpo que se hunde
en transparentes ríos
y va soltando en ellos
su aliento, lentamente,
dándoselo a aspirar
a la corriente.
Soy el nadador, Señor, soy el hombre que nada
hasta las lluvias
de su infancia,
que a las tardes crecían
entre sus piernas salpicadas
como alto y limpio pajonal que aislaba
las casonas
y desde sus paredes
celestes se ensanchaba.
Soy el nadador, Señor, soy el hombre que nada
por las memorias de las aguas
hasta donde su pecho
recuerda las pisadas,
como marcas de luz, de tus sandalias.
Y recuerda los días cuando el cielo
rodaba hasta los ríos como un viento
y hacia al agua tan azul que el hombre
entraba en ella y respiraba.
Soy el hombre que nada hasta los cielos
con sus largas miradas.
Soy el nadador, Señor, sólo el hombre que nada.
Gracias doy a tus aguas porque en ellas
mis brazos todavía
hacen ruidos de alas

terça-feira, 2 de junho de 2020

José Watanabe.......


EL KIMONO
Mi padre y mi madre eran sombras dispares
que ahora, muertas, acaso se encuentran más.
Yo recuerdo: él le regaló un kimono
y ella lloró en silencio
porque una gracia así
no concordaba
con su amor tan austero. 
En la espalda del kimono
saltaba un salmón rojo.
Sobre los hombros de mi madre, el pez
parecía subir por la cascada de sus cabellos,
hermosísimos y azulados cabellos
de mestiza:
Una bella imagen que ella no podía ver.
Dígasela usted, padre,
para que deje de llorar.
JOSE WATANABE (Laredo, Perú 17 de marzo de1945 – Lima, Perú 25 de abril de 2007).

domingo, 31 de maio de 2020

Rubens y Tiziano

https://aldiapormer.wordpress.com/2018/04/26/adan-y-eva-de-tiziano-y-la-copia-de-rubens/

Tiziano

Rubens

quarta-feira, 20 de maio de 2020

Emil Cioran

Mi misión es matar el tiempo, y la del tiempo es matarme a mí. ¡Qué cómodo se encuentra uno entre asesinos!" Emil Cioran

quarta-feira, 6 de maio de 2020

Manuel J. Castilla, maestro sáltelo, héroe de nuestro corazón......


Gente en los sueños
Los sueños tienen gente.
y uno, dormido, es como una casa
que de golpe se llena de personas.

Hay veces que ellas y uno, todos, caminamos y hablamos
y nos oímos apenas como si conversáramos desde lejos.

Uno habla con los amigos muertos.

Y cuando se recuerda
se hunde en un espejo, de espaldas,
las manos llenas de ademanes vacíos.
Y un día brillante queda lejos y solo.
Niño dormido en un mercado
He visto un niño colgado del techo de un mercado
en Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia.
Dormía en su cuna de lona
entre el chillido verde tierno y hediondo de los monos,
entre ramos de acelgas arrugados,
entre los mágicos y desnudos cuerpos humanos de las zanahorias
junto al hebroso y blanco de las mandiocas
Ahora lo recuerdo
su sueño me quema todavía
con la leche apurada que le daba su madre,
con el pico crepuscular de los tucanes
que lo hubieran tragado como un tamarindo.
El niño era una semilla preñándose en la lluvia
sin saber si iba a ser una flor o una lechuga.
(De Triste de la lluvia, 1977)

terça-feira, 5 de maio de 2020

Ezra Pound......loco pero no tanto.....

Y los días no son tan plenos 
 y las noches no son tan plenas 
 y la vida se desliza como un ratón de campo 
  sin agitar la hierba


domingo, 2 de fevereiro de 2020

Aleksandr Pushkin, amado poeta ruso.......



EL CABALLERO POBRE

(poema)

Aleksandr Pushkin (1799-1837)

 
Era un pobre caballero
silencioso, sencillo,
de rostro severo y pálido,
de alma osada y franca.
Tuvo una visión,
una visión maravillosa
que grabó en su corazón
una impresión profunda.
Desde entonces le ardía el corazón;
apartaba sus ojos de las mujeres,
y ya hasta la tumba
no volvió a hablar a ninguna.
Púsose un rosario al cuello,
como una insignia,
y jamás levantó ante nadie
la visera de acero de su casco.
Lleno de un puro amor,
fiel a su dulce visión, escribió con su sangre
A.M.D. sobre su escudo.
Y en los desiertos de Palestina,
mientras que entre las rocas
los paladines corrían al combate
invocando el nombre de su dama,
él gritaba con exaltación feroz:
Lumen coeli, sancta Rosa!
Y como el rayo, su ímpetu
fulminaba a los musulmanes.
De regreso a su castillo lejano,
vivió severamente como un recluso,
siempre silencioso, siempre triste,
muriendo por fin demente.

sábado, 23 de novembro de 2019

Samuel Beckett

“Mal visto mal dicho”



“Sin transición de lleno azota el vacío. El cenit. Aún es atardecer. Cuando ya no sea de noche será atardecer. Día inmortal que aún agoniza. Por una parte brasa. Por otra cenizas. Partida sin fin ganada perdida. Desapercibida.

En la reanudación la cabeza está bajo la manta. No importa nada. Nada más. Tan es verdad que lo real y -¿cómo decir el contrario? En fin esos dos. Tan es verdad que los dos si antaño dos en este momento se confunden. Y que al compadre cargado de saber triste el ojo ya no señala apenas más que confusión. No importa nada. Nada más. Tan es verdad que los dos son mentiras. Real y -¿cómo decir mal el contrario? El contraveneno.”